3 sept. 2009

Apostatando que es gerundio


Hace muchos años que abandoné la religión y las creencias que me habían sido inculcadas, bien por tradición, costumbre, por vivir en una sociedad mayoritariamente católica o por los motivos que sea. Dejé de creer en todo ese circo porque la curiosidad, el inconformismo de aceptar algo sin ir más allá, la necesidad de pensar por mí misma, me impulsaron a buscar información sobre qué eran las religiones, en concreto la que me tocaba más de cerca, y sobre todo a informarme acerca de esa fábula sobre la que tienen montado el negocio. Qué duda cabe que acepté el ateísmo como filosofía de vida, porque todo aquello que leía me empujaba más a estar en el lado opuesto. Tuve claro que comulgar con una compilación de textos tergiversados hasta la saciedad por quienes los explotaban para vivir del cuento, nunca mejor dicho, era como creerme a pies juntillas “El Principito”, “La Cenicienta” o “El libro de los Muertos”.
Desde entonces la vida me ha ido bastante bien, no quiero decir que antes me fuese mal, pero sí que el estar fuera de la religión y de cuanto implica no me ha convertido en una acólita de satán ni nada por el estilo. Hasta ahora no me había planteado ir más allá en mi renuncia, básicamente porque mi vida no gira en torno a la existencia o ausencia de creencias, pero sí es cierto que la Iglesia en particular, siempre me ha caído mal y por ello empecé a plantearme si yo tenía algo que ver con dicha institución, ya que había sido bautizada, tomé la comunión en su día, etc., y sentía que todo eso de alguna forma me vinculaba con ellos. Fue en ese momento cuando topé con la apostasía, y descubrí que haber sido bautizada me convertía en miembro de la mencionada asociación, era un número más en sus listas, en esas listas de “censados” de las que se sirven para obtener ayudas económicas del estado, entre otras cosas. Qué sorpresa!!, estoy registrada en una organización en la que por propia voluntad y plenamente consciente de mis actos, no entraría nunca. Así que, de nuevo, me he informado de qué debo hacer para salir de ella definitivamente, teniendo en cuenta además que la ley ampara mi decisión. A partir de hoy voy a iniciar los trámites oportunos para que tal vez, se lucren un poco menos de mi persona. Para todos aquellos que quieran tomar esta misma decisión, dejo el siguiente enlace: http://www.apostasia.es
Iré contando aquí en el blog cómo me va yendo el proceso.

1 ago. 2009

1, 2, 3... Acción!!


Cincuenta años de viles y cobardes asesinatos, demasiadas víctimas inocentes, ciudadanos españoles ejecutados simplemente por ser eso mismo “ciudadanos españoles”, ¿cuántos años más, cuántas víctimas más tendremos que sumar? Personalmente a estas alturas los discursos políticos me resultan cuanto menos irrisorios, por no decir indignantes, no más que pura retórica acompañada de una pose apesadumbrada, un mismo guión, una misma plantilla redactada para ser recitada desde un atril en señal de condolencia. Hace treinta años que los políticos de turno vienen proclamando que ETA está en las últimas, que van dando coletazos, debe ser que cada coletazo se lleva por delante a un inocente y destroza a una familia, cuánto van a dejar que se prolongue esta supuesta “agonía”. Por otra parte, desconozco cuántos cabecillas tiene esta organización de asesinos, pero deben ser muchos, de lo contrario no me explico cómo es posible que siempre que se consigue detener a alguno de estos asilvestrados resulte ser un “cabecilla” de la banda. Como ciudadana española y como persona me siento insultada por quienes me representan en el parlamento español, quienes menosprecian mi inteligencia vendiéndome el fin de ETA al mismo tiempo que permiten que ANV esté al mando del ayuntamiento en muchos municipios del País Vasco, alimentándose de dinero público, ya que por lo visto el dinero no tiene nacionalidad para estos individuos que tanto rechazan el país del que se nutren, que permiten que más de un etarra campe a sus anchas como ciudadano libre con varios muertos a sus espaldas, que no a su conciencia, porque estos individuos no tienen el don de la conciencia. Cuántos más tienen que caer para que levantemos el culo del sofá y sustituyamos nuestros momentáneos lamentos por una única voz que alzada exija la cadena perpetua para quienes no merecen ni un segundo más de libertad.

12 jun. 2009

¡¡Qué hay de nuevo amigos!!

Hola, hola, hola..., de nuevo retorno a esta morada de mi charlatán ego. Se acabaron los exámenes, ese tipo de tortura de folio en blanco que dicen se utiliza para saber cuánto sabes más que antes de someterte a dicho castigo. Los que yo tuve no sé si realmente desvelarán cuánto aprendí de los textos que se me impusieron, de lo que sí que no me cabe duda es de la sensación de libertad tan maravillosa que me han dejado. Es sorprendente ver el mundo de posibilidades que se abre cuando no tienes que pasar las horas, días, semanas...con la cabeza sumergida entre mil apuntes. Es entonces, cuando escuchas los gritos de esos libros de la estantería, que durante exámenes sólo cogías para sacar el polvo, "¡Léeme!, ¡Léeme!", y te enfrentas con el gran dilema de "¿Por cuál empiezo?", todos te apetecen, todos son fuente de placer y sabiduría, y lo son porque nadie se empeña en examinarte de ellos. ¡Cuánto cambia la óptica bajo presión!, o más bien bajo el microoscopio del estado anímico, ese estado de tedio, hartura, cabreo, impotencia...que despierta tu imaginación en cuanto a darle mil usos al libro de texto antes de aceptar el único que es permisible.

En fin, que ya estoy aquí de nuevo para emplear mis potenciales de acción, conexiones sinápticas y todos esos mecanismos de ese órgano que nos hace ser quienes somos, o mejor dicho, de ese órgano que somos.

Veremos sobre qué decide hablar mi curiosidad en el siguiente post.

7 may. 2009

De nuevo...ausente

Hola a todos/as los que os interesáis por este blog, hace demasiado tiempo que no escribo nada y todavía me quedan unos cuantos días para poder centrarme de nuevo en esto. Estoy a unas dos semanas de mis dos últimos exámenes de la carrera, por lo que continuaré ausente. Como se suele decir, tengo que entregarme en cuerpo y alma (aunque en el alma sólo me queden ya unas dos neuronas) a estudiar, estudiar y...estudiar. Pero volveré!!!!, al menos lo que quede de mí.

Besos y abrazos

12 abr. 2009

Onirología


Ya que he decidido meterme de lleno en el mundo onírico, he estado investigando por la red sobre el tema, y de paso aprendiendo cosas nuevas que nunca está de más. En este post voy a trasladar algo de ese conocimiento que otros han plasmado antes que yo en esta gran enciclopedia que es Internet. Voy a hacer un breve recorrido por lo que fue la historia de la onirología en sus principios hasta el Imperio Romano.

Ya en las primeras civilizaciones mesopotámicas así como en el antiguo Egipto, los sueños ocuparon un lugar preferencial en las concepciones espirituales y religiosas de ambas culturas. El pueblo sumerio aceptaba el origen divino de los sueños y existía una casta, los Ensi, especializada en la interpretación de los mismos. En Sumer se daba la práctica de la incubación, que consistía en acudir a pernoctar a determinados templos con el objeto de recibir a través de los sueños importantes directrices para la vida del consultante.

En las civilizaciones mesopotámicas como la Asiria, la Acadia y la Babilónica los sueños eran considerados como revelaciones de la voluntad divina o demoníaca. Los Shabru eran unos sacerdotes especializados en la interpretación de los sueños y también se practicaba la incubación.

También en el Antiguo Egipto los sueños eran un elemento importante en el conjunto de creencias de la cultura egipcia. De esta cultura se conserva lo que se podría considerar el primer tratado de la Historia sobre los sueños, pues en el papiro Chester Beatty III que data del 1350 a.c., se incluye una larga serie de sueños, hasta 108, con sus respectivas interpretaciones. Del análisis del texto se desprende que el método interpretativo de los antiguos egipcios era muy mecánico, a cada imagen onírica correspondía un determinado significado, sin embargo tal clave interpretativa podía estar basada en un juego de palabras o en una inversión del sentido. Los templos consagrados a Isis y Serapis fueron los más importantes en cuanto a la práctica de la incubación.

La Grecia clásica recogió todas estas influencias culturales. Destaca Heráclito de Éfeso, según el cual para la mayoría de los hombres, ignorantes del “Logos”, permanece oculto cuanto hacen en la vigilia del mismo modo que no son conscientes de cuanto hacen cuando están durmiendo. Los ígnaros, esto es, los hombres que se guían exclusivamente por los sentidos y por la opinión, son asimilados a los que sueñan. Por lo tanto los que duermen, al soñar viven en un mundo privado regido por un logos particular y engañoso, aunque sin saberlo colaboran con el Logos universal, que se olvida mientras se sueña, lo cual provoca la caída en un estado de irracionalidad del que se sale al despertar, momento en el que se recupera la razón.

Los antiguos griegos distinguían dos tipos de sueños, los valiosos y significativos y los engañosos o no significativos, según procedieran a través de la puerta del cuerno o de la de marfil. Creían pues en el origen divino de los sueños y en su capacidad mántica. También en Grecia se dio la práctica de la incubación, siendo no menos de 240 los templos consagrados a Asclepio, dios de la medicina, donde tales rituales se llevaban a cabo.
Probablemente sea Demócrito, natural de Abdera, el pensador con el que se inaugura para el hombre la posibilidad de concebir los sueños como un fenómeno natural y abordar con cierta racionalidad el fenómeno onírico. De acuerdo con su teoría todos los objetos están formados por átomos y emiten de continuo imágenes (eidolas) de si mismos, gracias al flujo de átomos que de ellos se desprenden. Estas imágenes penetran en el cuerpo a través de los poros y de allí pasan al alma donde se constituyen en imágenes de los objetos. He aquí la razón por la cual soñamos, pues mientras dormimos las imágenes o ídolos de las cosas siguen penetrando en nuestros cuerpos y poniéndose en contacto con nuestras almas. Dichos ídolos no solo llevan consigo el retrato fiel de los objetos sino que también reproducen los movimientos anímicos, los hábitos y las pasiones de aquellos a quienes representan.

Se trata de una teoría estrictamente materialista y mecanicista que satisface sin embargo la opinión tan común en la antigüedad sobre el carácter adivinatorio de los sueños y sobre la intervención de dioses y demonios en los mismos.

Aristóteles es sin duda el autor de la obra más importante que sobre los sueños produjo la Grecia clásica. En su Parva Naturalis hay tres escritos consagrados al tema. El primero dedicado al estudio del fenómeno del dormir, el segundo a los sueños y el tercero a la adivinación a través de los mismos. Sus planteamientos son puramente fisiológicos descarta el origen divino de los mismos y atribuye su causa a las facultades propias del alma del soñador. A partir de él los sueños ingresan en el campo de la Psicología.

“Dado que lo imaginativo es lo mismo que lo sensitivo pero que la esencia de lo imaginativo y de lo sensitivo es diferente y teniendo en cuenta que la imaginación es el movimiento que se produce por la sensación en acto y que los sueños son una cierta imagen, es evidente que soñar es propio de la facultad sensitiva del alma en la medida que ésta es imaginativa”.

El último personaje a destacar en lo tocante a los sueños en esta cultura es Artemidoro de Daldis. Escribió un tratado sobre onirocrítica dividido en cinco libros que es un auténtico compendio teórico-práctico del saber de la época. Basándose en una extensa tradición hermenéutica del mundo griego, difundió una clasificación de los sueños que se impondría hasta el siglo XIX. El método expuesto en su tratado tomaba en consideración no sólo el contenido del sueño sino también el carácter y circunstancias de quien lo había soñado: hombre o mujer, persona importante o simple esclavo. Sus teorías se difundirían en la Edad Media latina y europea gracias al comentario compuesto por Macrobio en su texto Somnium Scipionis sobre la clasificación de Artemidoro, que Cicerón incorporó en su De República.

Los sueños se clasificaban según Artemidoro en dos tipos, de acuerdo a la posibilidad de aplicar o no sobre ellos el arte de la adivinación. A los sueños que predecían el futuro los dividía en tres clases: el sueño enigmático, en griego oneiros, en latín somnium; la visión profética, en griego horama, en latín visio; y el sueño oracular, en griego chrematismos, en latín oraculum. A los sueños que carecían de significación profética los dividía en pesadilla, en griego enhypnion, en latín insomnium; y, aparición en griego phantasma, que Cicerón llama visum. Los antiguos entendían que las pesadillas se originaban en ansiedades diurnas que perturbaban la mente de quienes soñaban.

De la civilización romana en relación con los sueños se puede decir que en líneas generales continuaron las diferentes tradiciones clásicas. En Roma se continuó practicando la incubación de sueños y la adivinación estuvo a cargo de un cuerpo sacerdotal dedicado a ello, los Necori.

Entre los romanos encontramos a los primeros cristianos que escribieron sobre los sueños. Uno de ellos fue Tertuliano, que en su obra De Anima ofrece una verdadera teología del sueño y desarrolla la idea de que los sueños son uno de los caminos para acceder al conocimiento de Dios. Es el primero que introduce en la génesis de los sueños la figura del Diablo, lo que permite dar una explicación más dinámica a la bipolaridad tan habitual que encontramos en los mismos.

Sinesio de Cirene, escribió un pequeño tratado Sobre los Sueños. Siguiendo la vía abierta por Artemidoro en relación con la personalización de la interpretación onírica, Sinesio la profundizó al subrayar la absoluta subjetividad de los sueños, convirtiendo al soñador en el instrumento privilegiado para acceder a una correcta interpretación, lo cual anticipa en cierto sentido, el método freudiano de la asociación libre.

Me he dejado en el tintero muchos autores y épocas que también se preocuparon por aportar nuevas visiones e interpretaciones a esta incógnita que es el soñar. Para quienes estéis interesados en el tema, os dejo un enlace donde poder ampliar conocimientos: http://www.terra.es/personal2/r.lafita/home.htm#progresión. En el siguiente post trataré sobre los avances más recientes acerca de este mismo tema (espero no estar resultando demasiado pesada con esto).

8 abr. 2009

Lo Onírico



El acto de soñar es inherente al ser humano, desde el hombre primitivo hasta la actualidad los sueños han formado parte de nuestra esencia. Existe en nosotros una confluencia de opuestos, la luz y la oscuridad, el día y la noche, la vigilia y el sueño. La claridad del día rescata nuestra consciencia del letargo nocturno, comenzando a ser dueños de nuestros actos, experimentando los estímulos del ambiente que parecen ajenos cuando dormimos. El sueño nos sobreviene sin apenas apercibirnos de ello, ¿quién recuerda el momento justo en que se duerme?, sencillamente nuestra consciencia se va sumergiendo silenciosamente abandonándonos a la deriva. Cuando soñamos formamos parte de un escenario que escapa a nuestro control, somos como títeres de un guiñol manejados por nuestras emociones, miedo, tristeza, ira, impotencia, alegría, excitación…, las sufrimos sin poder hacer nada para evitarlas o cambiarlas. Podemos morir, matar, volar, parir, enfrentarnos a seres antinaturales o conversar con nuestros muertos, y todo esto lo hacemos sin ser dueños de nuestros actos, como enajenados sin control sobre su persona, pero con sentimientos a veces tan reales que podemos despertar y continuar sintiéndolos como si esa parte del sueño escapara de las sombras junto a nosotros. ¿Dónde van a parar todas esas historias, esas narraciones de nuestro cerebro que experimentamos cada noche? La respuesta es sencilla, al olvido. Guardamos recuerdos de nuestras experiencias conscientes pero aquellas que atañen al durmiente desaparecen, a excepción de aquellas que traemos con nosotros al despertar, aunque pudiera ser que sigan estando ahí, en algún lugar del complejo órgano que las genera, tal vez en ese lugar que alguien etiquetó una vez como inconsciente.

Los sueños han intrigado al ser humano a lo largo de toda su historia, preguntándose qué mensaje llevan implícito, si es que hay alguno, y qué mecanismos emplear para descifrarlo. Muchas hipótesis se han planteado sin lograr resolver la cuestión, y esque es complicado llegar a entender algo sobre lo que no se tiene consciencia cuando se da y por lo tanto escapa al análisis in situ. Hubo épocas en las cuales los sueños se consideraban premoniciones, anuncios de algo que estaba por llegar y que, por algún desconocido azar, el soñador era informado de ese futuro. Muchas han sido las culturas que han querido ver en los sueños una puerta de acceso a la comunicación con entidades superiores, tales como dioses o demonios. En todas estas épocas, culturas, civilizaciones ha habido algo en común, el otorgar a los sueños la capacidad de influir de una u otra forma en las personas.

Los sueños son un producto de nuestro aparato psíquico, al igual que el pensamiento, los afectos, la memoria, el lenguaje, la inteligencia…todas son funciones de dicho aparato. Pero a diferencia de las citadas, éstos aparecen sin haber sido invocados, sin ser solicitados por la consciencia. Son independientes de nuestra voluntad, inevitablemente están.

6 abr. 2009

¿Por qué dormimos cuando dormimos?

No todos los seres vivos duermen por la noche. Los animales nocturnos, como por ejemplo las ratas, duermen la mayor parte del día y permanecen despiertos durante la noche. Estos animales poseen una serie de características anatómicas y fisiológicas genéticamente diseñadas para desenvolverse en la oscuridad. En el ejemplo de las ratas, las vibrisas (bigotes) les ayudan a encontrar el camino en sus desplazamientos nocturnos. En el caso de los animales diurnos, su configuración genética les limita durante la noche. En el ser humano hay una serie de hormonas, como la melatonina, que dejan de producirse con la aparición de la luz solar. Esta hormona ayuda a mantener el sueño durante 8 ó 10 horas, activa los procesos de síntesis de proteínas y de recambio celular, y estimula la producción de endorfinas. Por otra parte, nuestros órganos sensoriales, como por ejemplo el ojo, están diseñados para adaptarse a las condiciones de luz diurna.

La necesidad de adaptación al cambio entre luz y oscuridad del entorno, ha llevado al desarrollo de una variedad de ritmos circadianos (Circadiano: que dura aproximadamente un día). La mayoría de las especies presentan un ciclo circadiano regular de vigilia-sueño. Pero, ¿qué son los ritmos circadianos? Son ciclos biológicos de 24 horas que se observan en los humanos y en muchas otras especies. Mantienen su programa de 24 horas mediante claves que proporciona el ambiente, la más importante en mamíferos es el ciclo diario de luz y oscuridad. Por ejemplo, la temperatura corporal varía en forma rítmica en un ciclo diario, alcanzando en general su máximo nivel por la tarde y llegando a su nivel más bajo por la noche.

Los ritmos circadianos preparan para dormirse más fácilmente en determinado momento del día. El momento óptimo varía de una persona a otra según su programa de actividades, pero cada uno tiene quizá una hora “ideal” para acostarse. Ésta parece favorecer un sueño nocturno de mayor calidad.

Los ciclos circadianos de vigilia-sueño persisten en ausencia de señales temporales procedentes del ambiente, lo cual indica que los sistemas fisiológicos que regulan el sueño están controlados por un mecanismo de sincronización interno, el reloj circadiano. ¿Dónde se localiza este reloj? Richter descubrió en 1967 que las lesiones extensas del hipotálamo medial alteran los ciclos circadianos de ingesta de comida, bebida y de actividad en ratas. Se vio que las lesiones específicas de los núcleos supraquiasmáticos (NSQ) del hipotálamo medial alteraban diversos ciclos circadianos, incluyendo los ciclos de vigilia-sueño. Las lesiones del NSQ eliminan la periodicidad circadiana. Aunque los núcleos supraquiasmáticos son el principal reloj circadiano en mamíferos, no son el único.

Existen así mismo estructuras cerebrales como el tálamo, el hipotálamo y el tronco cerebral que controlan el ciclo de sueño-vigilia. Estudios llevados a cabo con gatos, han demostrado que la estimulación eléctrica del tálamo inicia la conducta del sueño en estos animales. Durante la estimulación, dan vueltas al lugar escogido para dormir, se desperezan y estiran las patas antes de enroscarse y conciliar el sueño. Otros estudios han demostrado que es posible despertar a un animal dormido mediante la estimulación eléctrica de una región del tronco cerebral conocida como formación reticular ascendente. Esta observación sugirió que el sueño es controlado, como mínimo en parte, por la actividad del tronco cerebral.

Las neuronas serotoninérgicas se identifican en una serie de núcleos denominados núcleos del rafe, que están diseminados a lo largo de la región ventral del tronco cerebral. Si se induce una depleción de serotonina de estas neuronas, el animal afectado será incapaz de dormir. Puede restaurarse el sueño si se le administra 5-hidroxitriptófano (precursor de la serotonina). Las neuronas noradrenérgicas se localizan en el locus coeruleus, que se extiende por debajo del cerebelo. Si se induce una depleción de noradrenalina de estas neuronas mediante la administración de un inhibidor metabólico, los animales afectados serán capaces de iniciar un sueño de ondas lentas pero su sueño carecerá de episodios REM normales.

Una explicación simplificada de estos resultados es que la actividad de las neuronas serotoninérgicas inicia el sueño reduciendo la actividad de la formación reticular del tronco cerebral. Esto da lugar a una disminución de la actividad cortical y, como consecuencia, induce el sueño. La actividad posterior en las neuronas noradrenérgicas produce episodios REM.

Todo lo dicho sería una parte de la respuesta a la pregunta que encabeza este escrito. A día de hoy aún queda mucho por descifrar en lo tocante a eso que dedicamos más de 175.000 horas a lo largo de la vida.